Assist Card



Editoriales

Latest Updates

La Calera en tensión

mayo 26, 2026


La política local suele tener una característica engañosa: aparenta ser pequeña. Sin embargo, en ciudades como La Calera se observan, en escala reducida, muchos de los fenómenos que atraviesan hoy a la democracia argentina. La degradación del debate público, la sustitución de la política por la agresión permanente y la utilización de las instituciones como campo de batalla electoral ya no son patrimonio exclusivo de los grandes centros urbanos. También han llegado a los concejos deliberantes, a las redes sociales locales y a las disputas territoriales de proximidad.

Desde febrero, el justicialismo local parece haber ingresado en una campaña electoral anticipada cuya lógica no es la construcción de una alternativa política sino el desgaste sistemático del oficialismo. La oposición tiene derecho —y obligación— de controlar, cuestionar y confrontar. Pero una cosa es ejercer oposición y otra muy distinta es transformar la tensión política en un mecanismo de bloqueo institucional. La ausencia reiterada de concejales peronistas en las sesiones no puede leerse ya como un gesto aislado de protesta: es una estrategia política. El dato más significativo no es solamente el vacío de bancas, sino la necesidad de convocar suplentes hasta terceras y cuartas líneas para garantizar el funcionamiento del Concejo Deliberante.

En ese contexto, la aprobación de una ordenanza alineada con la Boleta Única de Sufragio operó como punto de ruptura. La normativa no solo introduce herramientas de control electoral; también cuestiona prácticas históricas naturalizadas en la cultura política local. Allí aparece el verdadero conflicto. No se discute únicamente una técnica electoral, sino un modo de construcción del poder.

La radicalización del discurso encontró además aliados en algunos medios y operadores digitales que abandonaron toda pretensión informativa para convertirse en actores partidarios directos. El resultado es un clima público intoxicado de sospechas, ataques personales y agresividad permanente. Cuando la política pierde espesor argumental, la violencia verbal ocupa el centro de la escena.

El episodio de vandalización de un camión municipal debe analizarse dentro de ese contexto. No importa únicamente quién haya sido el autor material. Importa el clima que vuelve posible que la confrontación política derive en daño sobre bienes públicos. La violencia simbólica nunca permanece demasiado tiempo en el plano simbólico.

A esto se suma la crisis interna de representación opositora, visible en el caso de la concejal Analía Marcos: sancionada por la UCR, separada formalmente de su identidad partidaria y convertida en símbolo de una política de alineamientos tácticos antes que convicciones estables.

La discusión de fondo ya no es electoral. Es institucional. Y allí reside el verdadero problema.

La Calera: avanzan las tareas de escrituración de terrenos

mayo 26, 2026
 


La Municipalidad de La Calera contina avanzando el regularización de terrenos cedidos a vecinos años atrás. Mañana el Concejo Deliberante convocaría al tratamiento de los proyectos de ordenanza rectificatorios.


La presidencia del Concejo Deliberante de nuestra ciudad convocó a un trabajo en comisión relacionado con el tratamiento de proyectos de ordenanza para rectificar numerosos errores detectados, ya sea en el nombre de titular, número de documento o designación catastral, ya que en años anteriores se había hecho a través de una fe de errata incorporada a la ordenanza original, no siendo ese el acto administrativo que corresponde para poder darle validez a la modificación. Esto impedía que finalmente pudieran perfeccionar el tramite de escrituración y ser finalmente propietarios de sus viviendas. El año pasado se comenzó con la ordenanza 066 del 2002 que era toda la zona de la campana y a partir de este año también se suman algunas ordenanzas que son un solo lote, como así también otras correspondientes a manzanas completas.



El eje de la reunión se centró en cuatro proyectos de ordenanza destinados a corregir errores materiales en documentación vinculada a lotes adjudicados Uno de los expedientes refiere a la rectificación de la Ordenanza 348/2007, mediante la cual se había cedido un terreno a un vecino, detectándose errores en el nombre completo, número de documento y nomenclatura catastral del lote. El objetivo de la modificación es actualizar correctamente esos datos para que el beneficiario pueda completar el trámite de escrituración de su terreno.

Los otros tres proyectos están relacionados con la Ordenanza 022/2011, vinculada a la cesión de terrenos en barrio Minetti. Allí también se detectaron inconsistencias administrativas en los anexos correspondientes a distintos adjudicatarios. El documento destaca además que estas modificaciones forman parte de un proceso más amplio de regularización dominial iniciado el año pasado, que incluye trabajos de mensura y actualización catastral de distintas manzanas y lotes. El objetivo final es permitir que los beneficiarios puedan acceder a la escritura traslativa de dominio de sus propiedades.


La Calera: Barrio Industrial y la disputa por el territorio

mayo 22, 2026


 

Los partidos políticos tienen una pulsión histórica: ocupar territorio. Cuando las estructuras tradicionales pierden legitimidad o capacidad de movilización, la política avanza sobre otros espacios sociales para recuperar presencia. Clubes, cooperadoras escolares, organizaciones civiles y centros vecinales pasan entonces a convertirse en escenarios de disputa silenciosa. No porque administren grandes presupuestos ni acumulen poder formal, sino porque representan algo mucho más importante: cercanía real con la vida cotidiana de la gente.

La Calera parece empezar a mostrar ese fenómeno con claridad en la venidera elección del Centro Vecinal de barrio Industrial, el barrio más grande de la ciudad. La presentación de listas dejó expuesta una tensión que excede la simple renovación de autoridades barriales.

Por un lado aparece una lista integrada por vecinos comunes, como es el caso de Marcelo Luna, un conocido comerciante del barrio, un trabajador sin exposición pública ni trayectoria partidaria visible. Vecino en el sentido clásico del término acompañado de gente que conoce las calles rotas, los problemas de iluminación, la inseguridad y las demandas concretas del barrio porque las vive.

Del otro lado surge una lista donde aparecen nombres vinculados a la militancia política y a estructuras de poder conocidas en la ciudad, tal es el caso de Guadalupe Márquez, una militante de la UCR hoy vinculada al sector rufeilista por la línea de Gastón Morán. Algunos de los integrantes de la lista  ocuparon u ocupan espacios en la función pública lo que le da un aire particular a la elección del centro vecinal.

Allí es donde la discusión deja de ser vecinal para transformarse en política.

Porque cuando un espacio partidario decide disputar un centro vecinal, no está pensando solamente en cordones cuneta o desmalezado. Está pensando en territorialidad, presencia, construcción de liderazgo y acumulación política hacia adelante. El centro vecinal deja de ser únicamente una herramienta comunitaria para convertirse también en una pieza dentro del tablero político local.

Nada de esto es ilegal. Pero sí obliga al menos preguntarse qué tipo de instituciones quiere preservar una comunidad.

¿Los centros vecinales seguirán siendo espacios autónomos nacidos desde las necesidades concretas de los barrios? ¿O terminarán absorbidos por la lógica de la política profesional, donde cada territorio es una unidad de poder a conquistar?

Torres, el peronismo y la política del espectáculo en La Calera

mayo 17, 2026

 


La escena tuvo todos los ingredientes de la política contemporánea de escala local: un trabajador encadenado frente al municipio, transmisiones en redes sociales, audios viralizados, operaciones cruzadas y un clima de dramatización constante que rápidamente desbordó el plano estrictamente laboral. El caso de Emilio “Lulo” Torres dejó hace tiempo de ser solamente un conflicto administrativo entre un agente municipal y el Ejecutivo de La Calera. Lo que apareció detrás fue otra cosa: la persistencia de una lógica política que necesita convertir cada tensión social en una plataforma de acumulación partidaria.

No es casual que, en medio del conflicto, comenzaran a circular audios atribuidos a la dirigente Estela Juárez señalando que Torres integraría una futura lista electoral. Allí el episodio adquiere otra densidad. Porque si el reclamo laboral termina conectado con una estrategia de posicionamiento político, entonces el encadenamiento deja de ser únicamente un acto desesperado y pasa a formar parte de una construcción narrativa cuidadosamente pensada y amplificada.

La política argentina conoce bien este mecanismo, los ciudadanos de Calera también, estas históricas prácticas nos hicieron perder la ingenuidad. El conflicto no se resuelve: se administra, se teatraliza y se convierte en símbolo. La víctima pública funciona mejor que cualquier plataforma doctrinaria. Un hombre encadenado produce más impacto que un documento partidario. Y en tiempos donde las redes sociales reemplazaron a las unidades básicas como espacio de movilización emocional, la imagen vale más que la estructura.

El dato más interesante aparece, sin embargo, en el trasfondo interno del peronismo calerense. Hace pocos días se renovaron las autoridades del Partido Justicialista local, pero hasta ahora no quedó claro si existió competencia interna real o si todo terminó reducido a una única lista consensuada. Las imágenes de los primos Rufeil en el salón Galván abrieron además otra lectura: la convivencia táctica entre sectores históricamente enfrentados dentro del propio PJ. Esa convivencia circunstancial abre preguntas más interesantes que las respuestas disponibles.

Porque el problema ya no es solamente Torres. El problema es qué peronismo se está reorganizando en La Calera. Uno más territorial y tradicional, ligado a las viejas estructuras barriales, o uno orientado a la confrontación mediática permanente.

En ese escenario, la figura de Estela Juárez aparece como incógnita política. ¿A qué sector representa realmente? ¿Habla en nombre de una línea interna específica o expresa un reordenamiento más amplio del peronismo local? El interrogante no es menor, porque el caso Torres podría terminar siendo menos importante por sí mismo que por aquello que revela: un peronismo que todavía busca reorganizarse, pero que continúa generando y utilizando el conflicto social como lenguaje central de construcción política.

Levantaron el acampe de Emilio “Lulo” Torres frente a la Municipalidad de La Calera

mayo 15, 2026

 


Finalizó este viernes por la noche el acampe que el agente municipal Emilio “Lulo” Torres mantenía frente al edificio de la Municipalidad de La Calera en el marco de su reclamo laboral.

Según consta en un parte policial emitido por la Departamental Sierras Chicas Norte, Distrito XXIV, Comisaría 24A de La Calera, alrededor de las 21 horas se procedió al levantamiento del gazebo instalado sobre la vereda del municipio y Torres, de 63 años, abandonó el lugar, quedando despejado el sector “sin novedad”.

La protesta había comenzado días atrás, cuando el trabajador decidió encadenarse frente al Palacio Municipal exigiendo su reincorporación laboral y el pago de haberes adeudados. El caso había generado repercusión política y mediática en la ciudad, especialmente luego de la difusión pública de cartas, reclamos administrativos y presentaciones judiciales vinculadas al conflicto.



En la mañana de hoy, antes del levantamiento del acampe, se conoció la resolución judicial que declaró inadmisible el amparo presentado por Torres contra la Municipalidad de La Calera, al considerar que la cuestión debía tramitarse por la vía ordinaria.

Con la retirada del acampe, la protesta callejera parece haber llegado a su fin, aunque el conflicto laboral podría continuar en el ámbito judicial y administrativo.




La Justicia rechazó el amparo presentado por el agente municipal Emilio “Lulo” Torres

mayo 15, 2026

 


El conflicto laboral protagonizado por el agente municipal Emilio “Lulo” Torres sumó en las últimas horas un nuevo capítulo judicial. Luego de iniciar una protesta encadenándose frente al edificio de la Municipalidad de La Calera para reclamar su reincorporación laboral, la Justicia resolvió rechazar el recurso de amparo presentado por el trabajador.

Según surge de la documentación judicial a la que accedió Reporte Cba, Torres había promovido una acción de amparo contra la Municipalidad de La Calera y otros responsables bajo la carátula “Torres, Ramón Emilio Onofre c/ Municipalidad de La Calera y otros – Amparo Ley 4915”. Sin embargo, la Sala Electoral y de Competencia Originaria del Tribunal Superior de Justicia confirmó declaró inadmisible la presentación mediante el Auto N° 161, fechado el 21 de abril de 2026.


La justicia rechazó el amparo de Torres
La justicia rechazó el amparo de Torres


En la resolución, el tribunal consideró que el planteo debía tramitarse por la vía ordinaria y no mediante un amparo, evitando así expedirse sobre el fondo del conflicto laboral denunciado por el agente.

El caso tomó estado público luego de que Torres se encadenara en la vereda del Palacio Municipal reclamando la restitución de su puesto de trabajo y el pago de haberes adeudados. Desde el municipio sostienen que el trabajador se encontraba bajo la modalidad de contratado, que su vínculo laboral había vencido y que incluso se habría negado a firmar una nueva contratación ofrecida por la administración local.

La controversia generó repercusiones políticas en La Calera, especialmente por el impacto social de la protesta.

El conflicto ahora ingresa en una etapa de definición judicial y administrativa, mientras se aguardan si surgen nuevas acciones a instancias de negociación entre las partes.

Cuando la crítica deja de ser periodismo

mayo 15, 2026

 



La controversia desatada en La Calera tras la intimación judicial enviada por el intendente Fernando Rambaldi al titular de Radio Bamba no debería analizarse únicamente como un conflicto entre un funcionario y un medio de comunicación. El episodio obliga a abrir una discusión más profunda sobre los límites éticos, profesionales y legales del ejercicio periodístico en tiempos donde muchas veces la agresión reemplaza al análisis y la descalificación ocupa el lugar de la información.

Según el comunicado difundido por el Ejecutivo municipal, la carta documento enviada al conductor Sergio González responde a una serie de expresiones públicas consideradas “agraviantes, falsas y lesivas”, emitidas durante meses a través de la radio, redes sociales y estados de WhatsApp. La intimación sostiene que esos contenidos habrían excedido el marco de la crítica política para ingresar en terrenos vinculados al agravio personal, las afirmaciones sin sustento y referencias a aspectos privados del intendente.

El caso adquiere especial relevancia porque no se trata de una crítica aislada ni de una diferencia editorial circunstancial. En La Calera, desde hace tiempo se viene observando una escalada discursiva donde ciertos espacios comunicacionales parecen haber abandonado el rol periodístico tradicional para convertirse en actores permanentes de confrontación política. Y allí aparece una frontera delicada: el periodismo tiene el deber de controlar al poder, investigar y cuestionar a los funcionarios. Pero no puede transformarse en un espacio de hostigamiento sistemático ni en una tribuna de agravios personales.

Resulta importante remarcar algo más. Radio Bamba ha mantenido durante meses una línea editorial extremadamente crítica no sólo hacia la gestión municipal, sino también hacia otros medios de comunicación de la ciudad, entre ellos Reporte Cba. Sin embargo, este medio eligió deliberadamente no ingresar en una lógica de enfrentamiento personal ni responder agravios con agravios. No por debilidad editorial, sino por convicción profesional.

El periodismo local atraviesa una crisis de credibilidad que no se resolverá con más violencia discursiva. La sociedad no necesita comunicadores convencidos de poseer una verdad absoluta ni periodistas que utilicen un micrófono como herramienta de demolición moral. Necesita información rigurosa, opiniones firmes y debates intensos, sí, pero dentro de los límites que exige la convivencia democrática.

En ese contexto, también merece análisis el comunicado emitido posteriormente por Radio Bamba, donde se reconoce que “en algún momento se utilizaron expresiones que pudieron rozar aspectos personales” y que ello “no corresponde al ejercicio responsable del periodismo”. La frase tiene peso político y jurídico. Aunque no configura necesariamente una retractación plena en términos legales, sí representa una admisión implícita de que determinados excesos existieron.

Y ese punto no es menor. Porque la legislación argentina protege de manera amplia la libertad de expresión, especialmente cuando se trata de asuntos de interés público y críticas a funcionarios. Pero esa protección no es ilimitada. Cuando las afirmaciones se apartan de los hechos verificables y derivan en agravios personales persistentes o imputaciones potencialmente falsas, aparecen riesgos concretos de responsabilidad civil y penal.

Por eso, más allá de cómo evolucione este conflicto, el episodio deja una señal de advertencia para todo el ecosistema mediático local. La crítica fortalece la democracia; el odio sistemático la degrada. Y cuando el periodismo pierde responsabilidad, pierde también legitimidad ante la sociedad.

Barrio La Campana: Nuevas autoridades en el Centro Vecinal

abril 27, 2026

 


En una jornada marcada por el tono festivo y la participación institucional, quedó formalmente constituida la nueva comisión del Centro Vecinal de barrio La Campana, encabezada por Vicente Alaniz, quien asumió la presidencia junto a su equipo de trabajo.

El acto contó con el acompañamiento de autoridades municipales y referentes comunitarios, en el marco de una política de fortalecimiento de los centros vecinales impulsada por el municipio de La Calera. Durante el encuentro, se destacó el rol de estas organizaciones como articuladoras entre el Estado local y los vecinos, y se valoró el compromiso de quienes integran la nueva conducción barrial.

Desde el ámbito oficial, se subrayó la importancia de “seguir trabajando de manera conjunta para mejorar la calidad de vida de los vecinos”, en línea con una agenda que prioriza la cercanía territorial y la participación comunitaria.

Sin embargo, más allá del clima de celebración, en redes sociales comenzaron a emerger algunas voces críticas que pusieron en duda la transparencia del proceso de renovación de autoridades. Otros comentarios, en cambio, respaldaron la designación y felicitaron a Alaniz y su equipo, destacando la importancia de contar con referentes comprometidos con la realidad del barrio.

 
Copyright © Reporte Cba. Designed by OddThemes